¡ENTRE CIELO Y TIERRA!

No fue facil para mi escoger el nombre de este libro, acumulé muchos nombres y no me decidía por ninguno, hasta que le dije a Dios “Padre, yo no he escrito este libro, sólo me he dejado guiar por tu espíritu, ilumíname con tu sabiduría, ¿Cómo se debe llamar este libro?” También le pedí a la Santísima Madre que me diera conocimiento de la voluntad de su Hijo Jesucristo para acertar a ponerle al libro un nombre que el lector entendiese que se trata de los misterios que Dios revela al hombre, que él está presente con nosotros aquí en la Tierra y, que desde el cielo con una cuerda de amor que tira de abajo para arriba.

Nos sostiene, ya sea en las dificultades, o en las victorias de la vida.

Un día, despues de orar, el nombre del libro me fue revelado, ese nombre no estaba en la lista de nombres que yo había escrito uno por uno. En mi mente Dios escribió con su mano ENTRE CIELO Y TIERRA, si ese era el nombre con certeza dije “Llegó ese nombre con una hermosa inspiración de un poema titulado ENTRE CIELO Y TIERRA, el Señor me hizo comprender por qué el libro llevaría ese nombre. Me di cuenta que de no haber estado muchas veces en el cielo cuando Dios me mostraba su rostro y me enviaba los ángeles que desde el cielo me traían lo que le pedía a Dios para lograr lo con ansias buscaba alcanzar en la Tierra.

Después de escribir el poema que Dios con su pluma había impreso en el papel comprendí que sin el cielo la tierra sólo atormenta y aflige, entendí que sin Dios ni somos nada, ni existimos, ni vivimos.

Como páginas, renglones y letras contiene este libro, esta cargado del mensaje divino que Dios quiere que llevemos hasta los confines del mundo, así como nos lo dice Mt 10 32 ,37 “Pues a todo el que me confesare delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre, que está en los cielos. No penséis que he venido a poner paz en la Tierra; no vine a poner paz sino espada. Porque he venido a separar al hombre de su padre y a la hija de su madre, y a la nuera de su suegra, y los enemigos del hombre seran los de su propia casa.”

Cargado tambien está este libro de oración para que los lectores vean el rostro de Dios y escuchen su voz. Ap 3, 20, 21 “Mira que estoy a tu puerta y llamo: si alguno escucha mi voz y abre la puerta, yo entraré a él y cenaré con él y él conmigo. Al que venciere le haré sentarse conmigo en mi trono, asi como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. El que tiene oidos oiga lo que el espíritu dice.

--Bianckah A. Castle



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